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Anya Peters, nombre real o ficticio, es la autora del blog www.wanderingscribe.blogspot.com. Esto no tendría mayor importancia si no fuera porque está escrito por una mujer que vive en la calle, por una "homeless". Desde mayo de 2.006 y con breves saltos en el tiempo -y el espacio, pues se mueve y nunca está en el mismo lugar- nos explica y relata sus impresiones acerca de la realidad en la que se ha convertido su vida. En su definición recogida de la cabecera de su blog: "Is Anya Peters a homeless person using technology to her advantage or just another con artist out to exploit people with her gimmick. Read the facts about Anya Peters and decide for yourself. New readers would be best advised to start at the beginning to acquant yourselves with the saga." nos da pie a creerla y seguirla o por el contrario, considerar que tal vez sea un "experimento". En cualquier caso no deja de parecerme interesante. Días de crisis, de pobreza y de tecnología. Qué paradoja. Para estos tiempos extraños en los que estamos me permito recomendarles también otras páginas. www.sindinero.org, www.sinhogar.org, www.colectivolacalle.org, www.nodaselperfil.blogspot.com, por citar sólo algunas. Recuerdo esa magnífica frase que dijera Epícuro, unos 300 años antes del nacimiento de Cristo: "Vacuo será el razonamiento del filósofo que no alivie ningún sufrimiento humano"
Por razones que no voy a desvelar aquí pero que mis amigos conocen, estoy teniendo una semanita complicada. Tuve que cambiar la cerradura hace dos días y cuando, tras unas gestiones, volvía a casa, me encuentro que no podía abrirla. Eran las 2 de la mañana. Comprenderán mi zozobra. Llamé a una amiga (gracias, Angie) y como quiera que por otro lado debía también ir al hospital si no esa noche, por la mañana, aproveché y fui. Así "hacía tiempo". Cuando acabé con el "asunto hospital" aún tuve cierta conversación y tiempo en una sala de espera con unos chicos hasta que un segurata vino a echarnos expeditivamente. Casi regreso a urgencias ya que, con el frío que hacía y las formas del susodicho casi acabamos con algo más que palabras. Puestas así las cosas (ya eran las 4 y media) decidí darme una vuelta por Madrid a la espera de que amaneciera y poder desayunar con mi amiga. Como quedé con el cerrajero que cuando entrara cerca de donde vivo le avisaría, así hice. No pudo abrirme la puerta por algún misterio de las puertas blindadas y tuvimos que hacerlo por el patio no sin antes romper el tejado, abrir un hueco, saltar a unos 12 mts hacia una diana que resultaba ser la mesa de cámping que tengo puesta en el patio y arañarme convenientemente las manos con los p... cristales que había entre el tejado y la pared del patio. Bien. El cerrajero desmontó todo, vio lo que era, me lo explicó y aunque aun sigo sin entenderlo, de momento la puerta abre y cierra bien. Esta semana no me encuentro demasiado bien de salud y ayer decidí irme a la cama a las 5 de la tarde con intención de levantarme a las 8 o algo así. Cuando me desperté eran las 4 de la mañana del día siguiente y un sexto sentido me dijo que algo no iba bien. Comprobé si estábamos todos... todos? pues no: faltaba Su Majestad, mi gata, en adelante S.M. Decido darme una vuelta, desesperado ya, con mis 2 perras y en efecto, en la zona -valladísima- en el interior del edificio donde vivo, al oírnos pasar vi que se acercaba S.M. Así que regresamos urgentes a casa y la primera estrategia consistió en dejar platitos de comida gatuna en las ventanas que dan a la acera contigua a ese parque vallado. Además y tras varios intentos... empalmando palos de escoba y fregona más bates de béisbol (sí: béisbol) quise hacer un parapeto... Por cierto, antes de esto: me fui, escalera de pintor en ristre, a saltar la p... valla y rescatar a S.M. Cuando me acercaba y como estaba rodeada de chulazos gatunos... se asustaba y no hubo forma así que en esa operación fallida lo único que saqué fue un dolor de espalda pues me caí con la p... escalera. Ya en mi desesperación... pues yo la oía maullar y maullar... volví a la p... valla y observé que tenía un agujero que probablemente hayan hecho los perros y cual marine en Vietnam entré a rescatarla sí o sí. A todo esto que eran ya las 6 de la mañana. Así que con nocturnidad y alevosía fui llamando a S.M., los chulazos se habían alejado algo y llamándola mimosamente como hago algunas veces... la pude atrapar. De nuevo y a la vuelta, ya éramos dos cuerpos por donde pasar por ese agujero que tenía la p... valla. Y ¡claro! si en el lado reverso de la mano tenía arañazos por lo de la otra noche en el patio, ahora tocaba arañarse el anverso, esta vez por las uñas de mi gata, que estaba nerviosa. En fin. Sin más comentarios... en la foto: la protagonista de esta nueva aventura. (Va por tí Jack London: Angie sabe porqué te cito)
el amor es algo bello que estropeas sin darte cuenta. te dí mi vida entera, mis besos y ahora te alejas.¿qué quieres de mí? ¿qué quieres que yo haga más por tí? todo el amor que yo tenía te lo dí. ¿qué quieres de mí? ¿qué quieres de mí?vete, me has hecho daño. vete, estás vacío. vete, lejos de aquí. vete, con tus mentiras. vete, me has hecho daño.vete, lejos de aquí.recuerdo aquellos días en que tu por mí vivías. destruíste ese amor que te dí con ilusión. confiaba en tí, yo pensaba que era todo para tí. y, ahora, te alejas sin decirme un adiós.¿qué quieres de mí? ¿qué quieres de mí?
En estos días convulsos se nos ha ido Francisco Sánchez. Su nombre es desconocido para la inmensa mayoría pues jamás fue protagonista de ningún programa de televisión, ni de ningún otro medio de comunicación. Tenía 91 años. Nacido justo el mismo día que los bolcheviques asaltaban el Palacio de Invierno en 1.917. Curiosa coincidencia que le hace a uno pensar que tal vez las casualidades no lo sean tanto. Nacido en Abrucena, un precioso pueblo de la provincia de Almería donde según me cuenta una amiga (gracias, T.) esparcirán sus cenizas. de esa tierra dónde nació y a esa misma tierra donde será devuelto de nuevo hay un paréntesis que fue su vida. Republicano y comunista, combatiente (con 19 años) en esa guerra "que perdimos" como me dijera a mí cierto verano, toda su vida fue un largo y sinuoso camino donde hubo siempre una constante: la dignidad. Cuando este país --llamado por algunos España-- era un negro pozo, un larguísimo túnel de pobreza, de carencias y de desesperanzas que se prolongaron durante casi 40 años, Paco, como le llamaban sus amigos, siempre fue un luchador. Habiendo trabajado en fábricas, en los bosques --terreno que dominaba muy bien por cierto-- y como jardinero. Humilde, sencillo, sin cargos en "el Partido" como él llamaba al Partido Comunista de España, nunca quiso, a pesar de su experiencia y sabiduría, ocupar cargos ni prebendas. Jugándose el pellejo durante mucho tiempo --pues guardaba impresoras "vietnamitas" como se llamaban-- donde imprimir la prensa "del partido" en su propia casa, fue también ejemplo de valentía. Se fue de Abrucena a Terrassa (Barcelona) buscando una mejor situación para su familia que según me cuenta mi amiga, nunca lo olvidará. Cuidador de sus hijos, pasó a cuidar a sus nietos con ese mismo estilo humilde y humano, siguiendo y siendo fiel a sus ideas. Autodidacta, su curiosidad por el mundo, su pasión por los atlas para saber dónde estaban los países... su pasión por la política como herramienta del cambio en la sociedad --así lo entendía él-- no como escalera para enriquecerse como la entienden otros y no digo nombres... lo convirtió --sin saberlo ni parecerlo-- en un profundo conocedor de la realidad, eso que algunos llaman sabios. Le gustaba la conversación, dar largos paseos por el campo, el estar rodeado de su familia, de los amigos, no dudaba en ayudar a desconocidos que estuvieran en una situación difícil. Sorprendido por el desplome de su sueño y empezando a no poder comprender ya cómo era, cómo es el mundo --eso empieza a pasarnos ya a unos cuantos entre los que se encuentra el que escribe-- acabó sus días con esa constante que fue la de su vida: la dignidad y la lucha por la justicia. Tanto la fotografía que acompaña esta entrada como el vídeo van en su honor. Pues en realidad no se ha ido: en algún lugar de nuestros corazones siempre quedará un lugar para él. Así que nada de despedidas. Eso queda para los muertos. Y no es el caso.