
Hace 2 años, en la Feria del Libro de Madrid, tuve la oportunidad de ver a Leopoldo María Panero, que "siendo sólo un niño viajó por el país de los muertos y hoy vive, perdedor, poeta, rebelde, en el infierno de los manicomios", frase que encontré en la
Dedictoria que le hiciera el Colectivo Literario de Leganés en su glosario titulado "los ojos de la escalera" y publicado por Ediciones Libertarias. De quien dijera cosas tales como: "porque de tanto leer y dar vueltas a la llave del lenguaje, comprendí ahora que no sabía hablar, que estaba mudo y muerto para el mundo por la maldición de las palabras". Estaba el poeta muy envejecido para su edad y sociabilidad y simpatía:0. No importa. No importa cuando se tiene la sensibilidad en tan altas cimas. Los que le conocen, los que le siguen, estarán conmigo.